Oncólogo advierte sobre los nanoplásticos en el cuerpo humano | Dr. Long | CGI ALLATRA

21 mayo 2026

Los micro y nanoplásticos ya no son solo un problema ambiental; se están convirtiendo en un problema para la salud humana.

En este episodio, hablamos con el oncólogo radioterápico Dr. Jeffrey Long para explorar la ciencia detrás de los micro y nanoplásticos y su posible papel en la inflamación, las enfermedades crónicas y la biología del cáncer.

Desde partículas detectadas en la sangre, los pulmones y las placentas humanas hasta preguntas emergentes sobre tumores, estrés oxidativo y exposición a largo plazo, esta conversación explora uno de los desafíos más urgentes y menos comprendidos a los que se enfrenta la medicina moderna.

Temas tratados:

 • Microplásticos frente a nanoplásticos: por qué el tamaño lo cambia todo

 • Cómo interactúan estas partículas con las células y los tejidos

 • Posibles vínculos con el cáncer y las enfermedades crónicas

 • Por qué los métodos actuales de detección pueden subestimar la exposición

 • La falta de concienciación en la comunidad médica

 • Las implicaciones económicas y sanitarias de una exposición generalizada

 • En qué deberían centrarse ahora la investigación, la medicina y la sociedad

Esta conversación forma parte de una serie continua que explora la ciencia, los riesgos y las implicaciones futuras de los micro y nanoplásticos.


Transcripción completa del pódcast

John

Bienvenidos. Mi nombre es John Ahn, soy el presentador del programa. Soy científico y director empresarial, y también colaboro como investigador voluntario con el Centro Global de Investigación ALLATRA. Juntos, de forma voluntaria, exploramos algunos de los problemas globales más urgentes, como el clima, la geodinámica y el medio ambiente. El objetivo es aumentar la concienciación y fomentar un diálogo abierto para que podamos avanzar hacia soluciones reales.
Hoy iniciamos una serie de conversaciones centradas en uno de los desafíos ambientales y de salud pública menos visibles, pero quizá más omnipresentes, a los que nos enfrentamos. Hablamos de los micro y nanoplásticos. Estas diminutas partículas ya se encuentran prácticamente en todas partes del planeta: desde la cima del monte Everest hasta las profundidades de la fosa de las Marianas, e incluso en las regiones más remotas, como la Antártida y los bosques de los Pirineos.
Y, como era de esperar, estas partículas plásticas ya están presentes en nuestros propios cuerpos. Entran a través de los alimentos que comemos, el agua que bebemos e incluso el aire que respiramos. Esto plantea algunas preguntas fundamentales: ¿qué ocurre cuando estas partículas entran en nuestro cuerpo? ¿Cómo interactúan con las células y los orgánulos? ¿Qué entendemos actualmente sobre sus posibles consecuencias para la salud humana? ¿Y en qué debería centrarse ahora la investigación científica?
Para explorar estas preguntas, me gustaría dar la bienvenida a nuestro invitado, el doctor Jeffrey Long, quien ha dedicado muchos años al campo de la medicina como oncólogo radioterápico. Doctor Long, bienvenido.

Dr. Long

Muchas gracias. Es un verdadero placer estar aquí.

John

Gracias por estar aquí. Queremos empezar abriendo la conversación con la primera pregunta. Este tema es relativamente nuevo. ¿Cómo se enteró usted por primera vez de él? Cuando oyó hablar de esto por primera vez, ¿qué fue lo que llamó su atención? ¿Qué le hizo darse cuenta de que era algo a lo que realmente debíamos prestar atención y que no debíamos ignorar?

Dr. Long

Excelente pregunta. Claro. Me di cuenta por primera vez de la existencia de los micro y nanoplásticos de la misma manera en que lo hacen muchos médicos. No por un solo titular, sino por una acumulación gradual de hallazgos creíbles que empezaron a ser imposibles de ignorar.
Hace años vi aquellos primeros informes que describían la presencia de microplásticos en los mariscos y en el agua embotellada. Y en aquel momento lo archivé mentalmente como un problema ambiental. Pero con el tiempo, los datos empezaron a desplazarse de “ahí fuera” a “aquí dentro”, con la detección de estas partículas en heces humanas, pulmones, sangre e incluso en tejido placentario. Eso cambia las cosas, porque reformula el problema: de ser un problema ambiental lejano pasa a ser una cuestión de exposición humana directa.
Lo que realmente me llamó la atención fue la combinación de ubicuidad —están por todas partes— y plausibilidad biológica. El plástico no es simplemente inerte. Muchos productos plásticos contienen aditivos, plastificantes, estabilizantes, retardantes de llama, pigmentos, etc.; y los plásticos también pueden transportar sustancias químicas que se absorben en su superficie. Y cuando algo se reduce a escala micro o nano, la superficie aumenta de manera drástica. Y la interfaz en la que la química se encuentra con la biología se vuelve mucho más importante.
Y en este punto, resulta razonable preguntarse si la exposición crónica a estas sustancias puede contribuir al estrés oxidativo, la inflamación y otros efectos biológicos que ya sabemos que son relevantes para la enfermedad.
Supongo que, para responder directamente a su pregunta, el punto de inflexión para mí fue darme cuenta de que se trata de una exposición a escala global. Afecta a todas las personas, independientemente de dónde vivan, de lo que coman o de cuál sea su ocupación.
Como médico, cuando uno ve una exposición que es generalizada, crónica y potencialmente activa y dañina desde el punto de vista biológico, surge la misma pregunta que nos hacemos una y otra vez en medicina: ¿cuáles son las consecuencias a largo plazo y qué podemos hacer para comprenderlas y, con suerte, reducir el daño?

John

Creo que las investigaciones en este campo comenzaron aproximadamente a principios de los años 2000, pero hace unos cinco años los estudios dedicados a los micro y nanoplásticos y a su impacto en la salud humana realmente empezaron a aparecer en los principales medios de comunicación.  Y mi pregunta para usted es: dado que usted trabaja en el campo médico, desde su perspectiva, ¿por qué las personas y los científicos tardaron tanto en reconocer que los micro y nanoplásticos representan una amenaza seria para la salud humana? ¿Por qué se tardó tanto en darse cuenta de esto?

Dr. Long

Sabe, es una pregunta excelente. Y como usted ha dicho, vaya, ya desde el año 2000 empezamos a oír hablar de esto. Y, sin embargo, aquí estamos hoy, más conscientes de ello y hablando del tema. Bueno, creo que hay varias razones por las que se tardó tanto en afrontar este problema.
En primer lugar, los micro y, especialmente, los nanoplásticos son difíciles de ver y medir. Durante décadas, las pruebas ambientales y biomédicas rutinarias simplemente no estaban diseñadas para detectar partículas de tamaños tan diminutos, ni para distinguir estas partículas tan pequeñas de la contaminación de fondo, ni para identificar de forma fiable los tipos de polímeros. Incluso ahora, los resultados de estas pruebas pueden variar según el método utilizado. Las diferencias en la preparación de las muestras, los umbrales de espectroscopia y los controles de contaminación, todo esto puede cambiar lo que se detecta. En resumen: cuando la medición es difícil, el reconocimiento es lento.
Pero creo que, en segundo lugar, y esto es importante, se asumía ampliamente que los plásticos eran relativamente inertes. El debate público se centra en la contaminación visible. Me refiero a bolsas, botellas, desechos oceánicos, fibras generadas por el desgaste. Las nanopartículas, en realidad, iban muy por detrás en la conversación sanitaria, porque realmente no podíamos verlas con tanta claridad como otros tipos de contaminación evidente. Por eso no resultaba inmediatamente obvio. Así que sí, tardamos en darnos cuenta de esto.
Pero creo que, en tercer lugar, la ciencia ha estado compartimentada, por así decirlo. Los científicos ambientales, los químicos analíticos, los toxicólogos, los médicos y los epidemiólogos: cada una de estas áreas de interés académico tenía distintas partes del rompecabezas. Realmente se necesita tiempo y financiación sostenida para construir los puentes necesarios que permitan conectar estas mediciones ambientales con la exposición humana, y luego con la distribución en los tejidos, y después con los efectos biológicos.

Y finalmente, lo más importante, con los resultados clínicos. Pero, por último, establecer la causalidad es difícil ahora. Muchas de las enfermedades que nos preocupan —las enfermedades cardiovasculares, la neurodegeneración, la alteración endocrina y, por supuesto, el riesgo de cáncer— son todas multifactoriales. Y cuando existe una causa de estas enfermedades, estas se desarrollan y se manifiestan a lo largo de muchos años. Así que demostrar que una exposición ubicua contribuye de manera significativa requiere estudios amplios y rigurosos. Gracias a Dios, este campo ahora se está acelerando porque los métodos de detección han mejorado y porque la primera oleada de hallazgos en humanos ha hecho que esta cuestión sea imposible de descartar.
Bueno, pero lo interesante es que espero que esto fomente la investigación. Por ejemplo, me parece que el estudio más sencillo del mundo sería estudiar poblaciones donde existe una contaminación ambiental por nanoplásticos muy elevada, por así decirlo, y compararlas con poblaciones donde hay mucha menos exposición ambiental a nanoplásticos, y simplemente intentar obtener algunas correlaciones y ver si podemos, claro, eso sería solo correlación, pero intentar establecer esa difícil conexión entre correlación y causalidad.
Así que, realmente, hacen falta muchos más estudios epidemiológicos, incluso estudios sencillos, que nos ayuden a orientar futuras investigaciones para determinar con precisión hasta qué punto deberíamos preocuparnos y, por supuesto, qué podemos hacer al respecto.

John

Sí. Me alegra que las cosas estén avanzando en la dirección correcta. Sin duda, es muy importante. Y, sabe, otra pregunta que tenía es que incluso yo mismo constantemente los confundo, de forma intencionada o no. Uso constantemente los términos microplásticos y nanoplásticos. A veces los uso juntos. A veces uso uno u otro. Entonces, desde su perspectiva, además del tamaño —me refiero a que los microplásticos son esencialmente aquellos que van desde una micra hasta cinco milímetros, y las nanopartículas son aquellas menores de una micra—, ¿cuáles son las diferencias clave entre ellos? Es decir, ¿por qué importa? ¿Qué importancia tiene biológicamente la diferencia de tamaño? ¿Uno es más peligroso que el otro? ¿Debería importarnos el tamaño?

Dr. Long

Sabe, es otra excelente pregunta. Yo también estaba confundido con la nomenclatura relacionada con el tamaño. Quiero subrayar que el tamaño no es solo un detalle técnico. Cambia la forma en que estas partículas se comportan en el cuerpo.
Los microplásticos son partículas más grandes, cuyo tamaño, según se comenta habitualmente, va aproximadamente desde un micrómetro hasta cinco milímetros, y aun así pueden ser ingeridos o incluso inhalados. Ahora bien, es probable que muchos sean eliminados del cuerpo cuando se ingieren o se inhalan, pero algunos de estos microplásticos pueden quedar retenidos, especialmente si se alojan en las membranas mucosas, las vías respiratorias o el tracto intestinal. Los microplásticos también pueden actuar como portadores de aditivos y de sustancias químicas que recogen del medio ambiente.
Los nanoplásticos, hablando de tamaño, son más pequeños. A menudo se describen como partículas por debajo de un micrómetro, y a veces incluso mucho más pequeñas, en el rango de decenas a cientos de nanómetros. A esa escala diminuta, ocurren algunos fenómenos que son biológicamente importantes. Pueden ser absorbidos con mayor facilidad por las células del cuerpo mediante lo que llamamos endocitosis, y pueden actuar directamente dentro de las membranas celulares. Y, en principio, pueden cruzar con más facilidad las barreras biológicas.
Por ejemplo, tomemos la barrera hematoencefálica, la barrera placentaria o, en los pulmones, la barrera alveolocapilar. Su superficie en relación con su masa es muchísimo mayor que la de los nanoplásticos, lo que puede aumentar la reactividad y la probabilidad de interactuar con proteínas, membranas y la estructura intracelular del cuerpo.
Así que, desde una perspectiva médica, los nanoplásticos son especialmente preocupantes porque son más difíciles de medir, lo que significa que quizá estemos subestimando de forma alarmante nuestra exposición a ellos, y porque su pequeño tamaño hace que sea más probable que interactúen en el nivel en el que comienza la enfermedad. Me refiero al estrés oxidativo, la inflamación, la alteración mitocondrial y los posibles efectos incluso sobre la integridad del ADN y la señalización celular. Estos son efectos biológicos muy serios.
Ahora bien, por supuesto, los microplásticos también importan. Pero los nanoplásticos, en mi opinión, elevan aún más el nivel de preocupación porque potencialmente acceden a compartimentos biológicos del cuerpo a los que las partículas más grandes no pueden acceder.

John

Otra pregunta que tenía es que la gente habla de distintos métodos para eliminar estas micropartículas, las micro y nanopartículas, del cuerpo. Pero, en su opinión, ¿es posible eliminarlas? ¿Funcionan estos métodos? Me refiero a que algunas personas dicen que, sí, limpiando la sangre mediante cierta dieta o sometiéndose a ciertos procedimientos, se pueden eliminar del cuerpo. Pero ¿realmente es eficaz? Porque, obviamente, los micro y nanoplásticos son nocivos para el cuerpo. Queremos deshacernos de ellos. Pero ¿está esto bien estudiado en el campo médico? Es decir, ¿son eficaces estos métodos? Lo que hacen estos blogueros, lo que comentan, ¿es eficaz en su opinión?

Dr. Long

El panorama general aquí son los factores ambientales que contribuyen al riesgo de cáncer. En oncología, mi especialidad médica, estamos familiarizados con la idea de que el cáncer a menudo surge de una combinación de susceptibilidad genética y exposiciones acumuladas a lo largo del tiempo.
Algunas exposiciones en el medio ambiente son evidentes. Me refiero al tabaco, al humo y, desde luego, a ciertas sustancias químicas ambientales y a la radiación ionizante. Pero otras son más sutiles y actúan a través de vías conocidas, como la inflamación crónica, el estrés oxidativo, la alteración endocrina, la desregulación inmunitaria y la interferencia con la reparación celular normal.
Ahora bien, los micro y nanoplásticos son preocupantes porque interactúan con varias de esas vías mediante mecanismos muy plausibles. Estas partículas en sí mismas pueden provocar una respuesta inflamatoria, especialmente cuando se inhalan o cuando interactúan con las células inmunitarias. La inflamación y el estrés oxidativo pueden aumentar la inestabilidad genómica y alterar la señalización celular.
Además, los nanoplásticos pueden contener o transportar sustancias químicas disruptoras endocrinas u otros aditivos, y eso ciertamente puede influir en los tejidos sensibles a las hormonas o en la función inmunitaria.

Otra observación que ha generado interés médico son los informes sobre partículas plásticas en tejidos humanos y, en algunos estudios, incluso dentro de muestras tumorales con cáncer. Quiero subrayar que la postura científica responsable aquí es ser cautelosos. Encontrar partículas en tumores cancerosos no demuestra que hayan causado el tumor. Los tumores son entornos biológicamente inusuales. Pueden tener una vasculatura permeable, sistemas linfáticos alterados y una alta actividad metabólica. Así que también es posible que estos cánceres acumulen preferentemente partículas circulantes, como las nanopartículas.
La cuestión clave aquí es si la exposición a las nanopartículas de microplásticos aumenta de manera significativa los riesgos y, de ser así, a través de qué vías y en qué tejidos. Así que mi perspectiva como oncólogo es que la hipótesis de que los micro y nanoplásticos podrían contribuir al riesgo de cáncer es absolutamente plausible desde el punto de vista biológico. Pero realmente necesitamos pruebas más sólidas para cuantificar cuánto importan en relación con otras exposiciones y para identificar qué tejidos y vías se ven más afectados.

John

Sí, creo que el cáncer es un tema bastante complejo, porque incluso sin los micro y nanoplásticos no terminamos de entenderlo del todo. Ya de por sí no comprendemos muy bien este problema, y además los micro y nanoplásticos añaden una complejidad adicional. Entonces, los investigadores encuentran: “Ah, por cierto, hemos descubierto que hay más micro y nanoplásticos en los tumores, o en las placas, o en casos de aterosclerosis”. (Dr. Long: Sí). “¿Qué está pasando?”. Es muy difícil establecer un vínculo porque ni siquiera entendemos por completo estas enfermedades.
Así que supongo que es un tema muy difícil de esclarecer, ya que ni siquiera lo conocemos muy bien incluso sin los micro y nanoplásticos, ¿verdad? Usted es oncólogo radioterápico y, obviamente, ha pasado muchos, muchos años reflexionando sobre cómo estos diversos agentes externos, incluidos los microplásticos, interactúan con diferentes biomoléculas como el ADN, las proteínas, las células y los tejidos. Entonces, ahora que conoce un poco sobre los micro y nanoplásticos, ¿cómo ha cambiado eso su forma de pensar sobre la biología del cáncer o los riesgos de cáncer?

Dr. Long

Sí. Sabe, de nuevo, son preguntas excelentes. Como médico de oncología radioterápica que trata el cáncer todos los días, existen algunos mecanismos plausibles mediante los cuales los micro o nanoplásticos podrían influir en el tratamiento oncológico que administro de forma habitual. Pero quiero subrayar que la palabra clave aquí es “plausibles”, porque se trata de un área emergente y simplemente necesitamos más datos clínicos directos y de mejor calidad. Sin embargo, hay muchas posibilidades preocupantes. Por ejemplo, una posibilidad está relacionada con el microambiente tumoral del cáncer. La respuesta a la radiación cuando tratamos con radioterapia está influida por factores como la oxigenación, la inflamación basal, la función vascular y la activación inmunitaria. Si la exposición crónica a cualquiera de estas partículas contribuye a la inflamación sistémica o altera la señalización inmunitaria, ciertamente podría, en teoría, modificar la forma en que los cánceres y los tejidos normales responden a la radioterapia y, de hecho, a otras modalidades de tratamiento oncológico, como la quimioterapia y la inmunoterapia.
Una segunda posibilidad preocupante es la interacción con el tejido normal y la toxicidad resultante de ello. En oncología radioterápica pensamos mucho en la fibrosis, el daño vascular y las cascadas inflamatorias. Estos procesos pueden desarrollarse durante meses, incluso años después del tratamiento. Y si un paciente tiene una carga inflamatoria adicional procedente de cualquier fuente, potencialmente puede afectar a la recuperación tras el tratamiento, a la gravedad de los síntomas y a la resiliencia. Puede contribuir a complicaciones. No es que los microplásticos cambien la física de los tratamientos de radioterapia, pero ciertamente podrían influir en la biología de cómo los tejidos sanan después del tratamiento.
Y finalmente, un tercer ángulo es la farmacología. Curiosamente, algunas nanopartículas ya se utilizan de forma intencionada en medicina para administrar fármacos, pero la presencia de partículas no intencionadas en el cuerpo como exposición ambiental podría potencialmente unirse a sustancias químicas, transportarlas o concentrarlas de una forma que todavía no comprendemos del todo. Así que si eso afecta de manera significativa a la eficacia del tratamiento, realmente no lo sabemos, pero es sin duda una cuestión que debemos seguir estudiando e investigando.
Y, francamente, para mí es preocupante. Pero, en la práctica, lo que cambia para mí ahora mismo es la concienciación y el asesoramiento. Los pacientes preguntan qué pueden hacer. Soy cuidadoso para no exagerar lo que la ciencia ha demostrado, pero sí creo que es razonable fomentar medidas de reducción de la exposición que sean de bajo riesgo. Por ejemplo, evitar calentar alimentos en plástico, reducir el uso de plásticos de un solo uso cuando sea posible y, desde luego, prestar atención a la calidad de la filtración del aire y del agua. Son medidas de sentido común que todos podemos aplicar cada día mientras impulsamos la investigación para aprender más.

John

Viendo muchos tipos de cáncer en su práctica, en su opinión, ¿qué tipos de cáncer están más comúnmente vinculados o quizá causados por los micro y nanoplásticos? Sé que esto sigue siendo objeto de estudio. Pero en su opinión, ¿por qué se encuentran más micro y nanoplásticos en los tumores? Es decir, la gente vincula, por ejemplo, los micro y nanoplásticos con los tumores porque se encuentran más plástico en ellos. De nuevo, eso no implica causalidad, pero ¿es que los micro y nanoplásticos son atraídos por estos tumores? ¿O es que los micro y nanoplásticos están presentes en células malignas y luego estas se desarrollan en tumores? Sé que esto sigue siendo objeto de estudio, pero simplemente quiero conocer su opinión, qué piensa personalmente sobre estas cuestiones.

Dr. Long

La respuesta real es que necesitamos aprender mucho más. Necesitamos esos estudios que ayuden a correlacionar la exposición a las micropartículas de los nanoplásticos, y a establecer causalidad: exactamente qué tipo de tumores causa, en qué medida, qué tan grave es, cuánto contribuye a la dificultad de curar los cánceres o de controlar los efectos secundarios del tratamiento. Realmente aún no lo sabemos.
No podemos decir realmente, basándonos en la ciencia hasta ahora, que los nanoplásticos y nanopartículas causen tipos específicos de cáncer con, digamos, un determinado porcentaje de aumento del riesgo. Pero sí sabemos que existen muchas preocupaciones por la forma en que interactúan con el cuerpo, provocando esa inflamación y transportando otras sustancias químicas del medio ambiente, incluidas sustancias químicas ambientales que sabemos que causan cáncer.
Así que estoy muy preocupado por este problema. Muchos médicos como yo están muy preocupados por eso, pero simplemente necesitamos más información, más estudios, antes de poder responder a estas preguntas tan críticas y, francamente, potencialmente capaces de salvar vidas. ¿Cuán grave es exactamente el impacto? Creo que el impacto es serio. Lamentablemente, simplemente no podemos cuantificarlo en este momento.

John

He mencionado antes que estos estudios son relativamente nuevos, y usted obviamente reconoce que los micro y nanoplásticos podrían ser un problema potencialmente importante en su campo. Entonces, desde su perspectiva y su experiencia, ¿cómo está respondiendo la comunidad médica en general a esto? ¿Sus colegas en este campo son, en general, conscientes de los problemas relacionados con los micro y nanoplásticos? ¿Son escépticos, son cautelosos o ya están tomando medidas activas? ¿Cómo es la situación? ¿Existe una buena concienciación sobre este problema de los micro y nanoplásticos en su profesión, entre sus colegas?

Dr. Long

Bueno, ojalá pudiera decir que hay mucha preocupación y mucha conciencia entre los médicos con los que trabajo cada día, pero simplemente no es cierto. En realidad, no hay mucha conciencia en la comunidad médica en general, entre los profesionales de la práctica clínica, sobre los nanoplásticos, las micropartículas y todas las cosas de las que hemos estado hablando aquí y que tanto nos preocupan. Así que tenemos mucho trabajo educativo por hacer. Quiero subrayar que la conciencia sobre este problema está creciendo, pero, Dios mío, no está ni de cerca donde debería estar en este momento.
Ahora bien, quiero destacar que la mayoría de los médicos clínicos, doctores como yo, estamos abrumados por las exigencias clínicas inmediatas. Y la educación médica tiende a ir por detrás de la ciencia ambiental emergente, como la que estamos tratando hoy. Quiero decir, realmente estamos en la vanguardia al hablar hoy de esto, de esta amenaza significativa para nuestra salud, como yo la considero. Bueno, a menos que alguien tenga un interés especial en el campo médico y en la salud ambiental, probablemente no va a seguir de cerca la literatura de la que estamos hablando hoy. Incluso entre quienes son conscientes de esto, la reacción suele ser cautelosa. Podrían decir algo como: “Vaya, interesante, pero ¿está clínicamente demostrado?”. Y es una pregunta justa, porque la medicina exige, con razón, pruebas sólidas antes de cambiar la práctica clínica o incluso hacer recomendaciones firmes.
Así que lo que ayudaría a aumentar la conciencia es una síntesis y una traducción de alta calidad, no solo estudios individuales, sino que lo que realmente necesitamos en medicina son declaraciones de consenso, definiciones estandarizadas y resúmenes claros de lo que se sabe y, probablemente, de lo que sigue siendo incierto. Y podemos compartir eso con el mundo de una manera muy positiva.
Y creo que probablemente eso sea lo más importante y significativo que podríamos hacer. Esta conversación, francamente, sin duda ayuda. Pero, en un panorama más amplio, los módulos de educación médica continua, los temas para sesiones clínicas y la inclusión de este problema en los debates de salud pública ayudarían enormemente.
Sabe, también creo que los médicos responden, en cierto modo, cuando existe un vínculo clínico claro. Lo que los médicos como yo y otros estamos buscando son biomarcadores validados de exposición, algunos vínculos epidemiológicos sólidos con resultados específicos o, especialmente, orientaciones basadas en evidencia sobre cómo mitigar eficazmente estos riesgos. A medida que esas piezas se desarrollen con el tiempo, puedo asegurarle que la implicación de la comunidad médica en esta importante cuestión va a aumentar, se va a acelerar. Así que, mientras tanto, yo lo formularía como una preocupación de salud pública absolutamente legítima, aunque emergente, que sin duda merece atención sin sensacionalismo.

John

Sí. Y una de las dificultades que usted ha mencionado es que existe un método analítico. Es decir, cuando la gente estudia los océanos, recoge muestras, por ejemplo, con redes de plancton equipadas con copos colectores; quiero decir, tienen que utilizar un método determinado. Luego lo analizan y obtienen… básicamente encuentran una distribución en la que hay una partícula grande aquí, una partícula más pequeña aquí, y va más o menos así, y luego desciende. Pero recientemente empezaron a usar métodos distintos y a estudiarlo con espectroscopia, de modo que pueden medir todos estos nanoplásticos. Y entonces, voilà, se ve que en realidad su cantidad aumenta exponencialmente a medida que las partículas se hacen cada vez más pequeñas, lo cual tiene mucho sentido. Y nos hemos perdido todo esto, por ejemplo, en los océanos. Sí, definitivamente, uno de los desafíos es el método analítico. Ni siquiera tenemos un buen método para medir estas partículas pequeñas. Quiero decir, y ni hablar de cómo obtener, cómo tomar muestras del cuerpo. Esa es otra cuestión. Así que sí, hay muchos desafíos.

Dr. Long

Gran parte de esto se reduce a la financiación. Sabe, eso es lo que impulsa la investigación: conseguir una financiación bastante considerable, que sería necesaria para obtener el equipo adecuado, calibrarlo y poder confiar en los resultados. Y simplemente no creo que haya suficientes personas interesadas en eso, o que estén buscando financiación, o quizá hay una falta de disponibilidad de fondos. Pero gran parte se reduce a eso. Como he dicho, solo espero que no descubramos dentro de 20 años que deberíamos haber pensado mucho más seriamente hoy en los nanoplásticos, en lugar de darnos cuenta más adelante, cuando descubramos que están causando problemas. Así que sí, es difícil. Espero que esto despierte el interés de algunos científicos para realizar el tipo de estudios que realmente harán avanzar el progreso en estas comprensiones críticas.

John

Sí. Gracias por participar en este podcast porque una de las cosas que queremos hacer es aumentar la concienciación. Al aumentar la concienciación, podemos tener conversaciones, y eso puede empezar a mover las cosas en la dirección correcta, hacia soluciones.
Así que, de nuevo, gracias por estar aquí, doctor Long. Y cambiando un poco de tema, mirándolo desde una perspectiva empresarial, me imagino que los micro y nanoplásticos, dado que afectan a la salud de una forma sutil, pero sí afectan a la salud de todos, podrían estar aumentando el costo de la atención sanitaria. Es decir, ¿usted ve esto o no es tan evidente en este momento? ¿Cuál es su opinión al respecto?

Dr. Long

Usted acaba de plantear un punto excelente. Y creo que existe una preocupación muy razonable de que los micro y nanoplásticos podrían, sin duda, aumentar los costos de la atención sanitaria, aunque todavía estemos cuantificando exactamente de qué manera y en qué medida aumentarán esos costos. Ahora bien, el principal factor impulsor de esto es la posibilidad de que contribuyan de forma incremental a la carga de enfermedades crónicas. Si una exposición ubicua eleva el riesgo para la población de cosas como enfermedades cardiovasculares, trastornos metabólicos, inflamación respiratoria, defectos reproductivos, afecciones neuroinflamatorias o incluso, como hemos estado hablando, cáncer, entonces los costos sanitarios posteriores pueden ser enormes. Los sistemas de salud de todo el mundo ya están sometidos a presión por la gestión de enfermedades crónicas, y hasta un pequeño aumento porcentual a nivel poblacional puede traducirse en un impacto económico enorme y muy importante.
Ahora bien, al pensar en los costos sanitarios, también está el costo de la complejidad diagnóstica, cuando, como ocurre con tanta frecuencia, los pacientes presentan síntomas inespecíficos: fatiga, síndromes inflamatorios, empeoramiento del asma, problemas gastrointestinales inexplicables. Los médicos suelen realizar estudios extensos y costosos. Si las exposiciones ambientales forman parte de la red causal pero no se pueden medir ni abordar fácilmente, podemos acabar tratando, años después, los efectos de estas exposiciones en lugar de actuar aguas arriba, ahora mismo, sobre las causas, potencialmente exactamente aquello de lo que hemos estado hablando hoy: los nanoplásticos.
Desde el punto de vista empresarial y del sistema, la prevención suele ser, con mucha diferencia, la mejor forma de controlar los costos. Si la mejora de las normas, los materiales más seguros, una mejor filtración y la reducción de la exposición pueden disminuir el riesgo de enfermedad a largo plazo, eso no solo representa una importante estrategia de ahorro de costos para la atención sanitaria, sino que también ayuda a proteger la salud. También ayuda a salvar vidas. Y será el enfoque más costo-efectivo que podemos aplicar en este momento. Así que debo subrayar que todavía necesitamos que la ciencia defina dónde están los mayores riesgos y qué intervenciones, qué medidas podemos aplicar hoy, serían las más eficaces.

John

Sí. De nuevo, por eso estamos grabando este podcast. Nos gustaría difundir esta información lo más ampliamente posible, porque queremos aumentar la concienciación, ya que ese es el primer paso hacia una solución. Y para terminar este episodio, quiero hacerle una última pregunta: teniendo en cuenta lo que sabemos actualmente sobre los micro y nanoplásticos, y lo que todavía no sabemos, ¿qué le gustaría que ocurriera a continuación, tanto en la comunidad científica como en la sociedad en general?

Dr. Long

Oh, absolutamente. Eso es muy importante. Lo que más me gustaría ver a continuación es un esfuerzo enfocado y coordinado que nos lleve de la detección y la preocupación por estas partículas a la medición, la causalidad y, en última instancia, la mitigación, es decir, la reducción del riesgo.
Para la comunidad científica, destacan algunas prioridades. Primero, necesitamos métodos estandarizados. Debe haber un acuerdo científico sobre las definiciones de escala micro frente a escala nano, protocolos de laboratorio validados y controles rigurosos de contaminación. Así, cuando obtengamos los resultados de estos estudios, podrán compararse entre diferentes investigaciones.

En segundo lugar, necesitamos una evaluación de la exposición que sea clínicamente significativa, medidas fiables de lo que realmente está entrando en el organismo de las personas a través de todo aquello con lo que nos encontramos en nuestra vida diaria: aire, agua, agua, dieta, productos de consumo. Necesitamos averiguar cómo se correlaciona eso con los biomarcadores en la sangre y los tejidos.
Pero, en tercer lugar, necesitamos trabajos mecanísticos que conecten la exposición con los efectos biológicos. ¿Qué está ocurriendo? Hay muchísimo que necesitamos saber a nivel de inflamación, estrés oxidativo, señalización inmunitaria, vías endocrinas y daño celular, junto con algo que realmente necesitamos de forma muy importante y crítica en este momento: estudios longitudinales bien diseñados, en los que sigamos a las personas durante años. Y eso puede ayudar a abordar estas cuestiones críticas de causalidad y respuesta a la dosis de estas partículas.

Pero para la sociedad en general, creo que necesitamos un enfoque equilibrado. Sin duda, debemos, desde hoy mismo, reducir el uso innecesario de plástico, mejorar la gestión de residuos y la filtración, e incentivar materiales y procesos de fabricación que no se fragmenten en estas partículas persistentes y biológicamente activas. El objetivo aquí no es entrar en pánico. El objetivo aquí es, desde hoy, reducir el riesgo basándonos en la evidencia, por así decirlo, y en el sentido común.
Pero, por último, sin duda necesitamos una mejor comunicación. Este podcast es extremadamente importante. El público merece absolutamente la claridad sobre lo que se sabe y lo que no se sabe. Así que si podemos seguir educando al público, tal como lo estamos haciendo ahora mismo, e impulsar la alineación de científicos, médicos, responsables políticos y una industria responsable en torno a datos transparentes y medidas prácticas, nosotros —usted, yo y todos los que ven este video— todos podemos lograr un progreso real. Este es exactamente el tipo de problema en el que una visión estratégica clara, un mensaje compartido y un apoyo sostenido pueden acelerar el camino desde la investigación hasta soluciones reales, muy positivas y que mejoren la vida.
No se me ocurre, así de inmediato, un tema de investigación más difícil que este del que estamos hablando ahora, dado que he repetido varias veces lo ubicuo que es, lo extendido que está. Es decir, no se va a encontrar a un ser humano en la Tierra que no haya estado expuesto a los nanoplásticos. Así que será un verdadero desafío. Y, sin embargo, es muy importante. Espero que no empecemos a ver mucho más cáncer, enfermedades cardiovasculares, un empeoramiento de las enfermedades crónicas, y que luego, dentro de 20 años, descubramos que tenía una relación causal con los nanoplásticos y que simplemente no empezamos los estudios hoy. Así que espero que esto genere conciencia y, ojalá, haga avanzar las cosas en la comprensión del impacto que tienen estas partículas y de lo que podemos hacer al respecto desde hoy.

John

Excelente. Muchísimas gracias por compartir hoy sus ideas y perspectivas, doctor Long. Ha sido realmente un placer tenerlo en el programa. Estaremos encantados de verle en uno de nuestros próximos episodios. Así que gracias. Muchas gracias por estar aquí.
Y a nuestros oyentes, gracias por acompañarnos. Comprender y resolver problemas globales como los micro y nanoplásticos comienza con conversaciones como esta. Así que, si están interesados en saber más, les animo a ver el reciente documental. Se titula “Nanoplásticos. Una amenaza para la vida”. Y, por cierto, tanto el doctor Long como yo hemos participado en él. Encontrarán un enlace en la descripción de este episodio. Así que, hasta nuestros próximos encuentros. Gracias por acompañarnos. Hasta la próxima.

Dr. Long

Será fascinante. Lo esperaré con interés. También aprendí algunas cosas escuchando a los otros ponentes. Así que genial. Maravilloso.